La necesidad de modernizar el Estado panameño es algo en lo que existe un amplio consenso en nuestra sociedad. Por espacio de varios años, los ciudadanos han discutido y analizado las ideas que para ellos debían incorporarse en la Constitución Política. El anteproyecto de reformas constitucionales, presentado el viernes pasado en la Asamblea Legislativa, es un paso correcto en esta dirección y debe ser considerado de manera seria por la presidenta de la República, Mireya Moscoso, quien debe evitar los rejuegos politiqueros tan repetitivos durante toda su administración. Se le presenta, entonces, una gran oportunidad a los panameños para avanzar en el proceso democrático, lograr pesos y contrapesos entre los órganos del Estado y abrir el proceso político a la participación independiente. Pero esta oportunidad es aún mayor, si se quiere, para los actuales integrantes de la Asamblea Legislativa. En efecto, luego de una gestión que puede ser considerada una de las más escandalosas y mediocres en la historia republicana, los actuales legisladores tienen la posibilidad de culminar su gestión con el honor de haberse empinado por encima de las mezquindades políticas y llevar a cabo la más profunda transformación de nuestra institucionalidad democrática. En similar circunstancia se encuentra la señora Presidenta. Por el bien de todos, esperamos que la politiquería no nos haga perder esta gran oportunidad.
Hoy por Hoy 2004/06/21
21 jun 2004 - 05:00 AM