La mayoría de los países del mundo ha liberalizado sus economías, luego de un largo período en que la forma preferida de desarrollo era la protección a las industrias locales y a la sustitución de las importaciones. Así pues, los aranceles bajaron, pero con el pasar del tiempo se hizo evidente que las reglas no eran tan claras como parecían y comenzaron a surgir múltiples mecanismos que impedían el acceso a los mercados extranjeros. Es decir, se han creado nuevas formas de proteccionismo, quizás peores que los mismos aranceles, debido a que se esconden en procedimientos aduaneros, estándares mínimos de calidad, restricciones fitosanitarias y otras barreras no arancelarias. Es importante que frente a la controversia entre Panamá y Costa Rica, las autoridades de ambos países entren en razón, superen las diferencias y busquen un entendimiento cuanto antes. El bienestar de muchas empresas e industrias está en juego. Por años, ambos países han sido buenos aliados y no existen motivos para que no alcancen un entendimiento y pongan fin al conflicto. Hay que desarrollar una visión conjunta de largo plazo y defender el fair play en cada una de las reuniones en las que se discutan esos temas. El cierre injustificado de la frontera expone a nuestros países a una situación vergonzosa de consecuencias internacionales. Recomendamos a las autoridades que mantengan la mente fría en estas conversaciones y que recuerden que actuar en otra dirección destruiría con los pies lo que se ha logrado en materia de relaciones comerciales en todos estos años.
Hoy por Hoy 2004/06/25
25 jun 2004 - 05:00 AM