La promoción y realización de eventos artísticos y deportivos son importantes para el desarrollo de la cultura y el turismo en el país. Pero hacerlo a costa de la seguridad de los ciudadanos que participan en ellos es una total irresponsabilidad. Y aunque los artistas invitados deleiten a sus fanáticos, no deja de preocupar que las autoridades hayan descuidado los mecanismos necesarios para garantizar la seguridad de los asistentes a estos eventos. Es inaceptable lo ocurrido el pasado domingo en las Islas de Atlapa, cuando durante la presentación del grupo español La Oreja de Van Gogh miles de fanáticos, entre adultos y niños, apreciaron el espectáculo en un local que superaba la capacidad máxima de ocupación, en abierta violación a las normas básicas de protección civil. Las entradas fueron sobrevendidas, el lugar estaba abarrotado de personas, muchas sillas fueron ubicadas en medio de los pasillos lo que imposibilitó el desplazamiento a la hora de la salida y convirtieron el lugar en una verdadera trampa de muerte. Es hora de que las autoridades competentes hagan una revisión de los distintos sitios como estadios, salas de baile, restaurantes, discotecas, centros de diversión y casinos, entre otros, para que mañana no tengamos que lamentar una tragedia. Lo peor del caso: no es la primera vez que ocurre esta irregularidad. ¿Qué estamos esperando, una catástrofe?
Hoy por Hoy 2004/07/20
20 jul 2004 - 05:00 AM