Ante el anuncio de las ternas de los distintos sectores para la dirección de la Caja de Seguro Social, es necesario recordarle al Presidente electo que la Caja necesita un administrador y no un político. El próximo director tendrá como principal reto lograr la estabilidad financiera de los programas deficitarios, principalmente el de invalidez, vejez y muerte. Las finanzas públicas del Estado panameño serán evaluadas de acuerdo con la viabilidad de las soluciones que ofrezca en el problema de la Caja, y así mismo se determinará la calificación del riesgo país que nos adjudiquen las organizaciones financieras internacionales. No es un secreto que las consecuencias de no atender el problema serían fulminantes para Panamá. Por eso, el calendario de la toma de decisiones no es cuestión de conveniencias; son las finanzas las que lo imponen, gústenos o no. El reto está dado y los panameños no podemos darnos el lujo de permitir el colapso de la institución más importante del país. Por la solución que se le dé o deje de dar al problema de la Caja, Martín Torrijos será recordado o detestado; lo cierto es que su administración no podrá transferir a la próxima la toma de decisiones sobre estos problemas. No hay más tiempo para postergar esta bomba de tiempo; hay que actuar.
Hoy por Hoy 2004/08/02
02 ago 2004 - 05:00 AM