La “mano dura” contra la galopante criminalidad existente en Panamá se convirtió en un proyecto político. Por un lado refleja el desgaste de la presidenta, Mireya Moscoso, quien ya perdió el control de su bancada legislativa, y que, lejos de seguir las recomendaciones de los organismos internacionales, quiso imponer una agenda que por lo delicado debió tener mayor análisis acerca de sus repercusiones. ¿Por qué ahora pretende en una semana hacer lo que no hizo en cinco años de gobierno? Los promotores de estos proyectos, que abanderaban castigos como la cadena perpetua y la pena de muerte, parecían más comisarios del lejano oeste que funcionarios acorde con la era moderna y las conquistas relacionadas con los derechos humanos. Esta conducta confundió a muchos, a pesar de que en el fondo hay un clamor de la población para que se impongan mayores sanciones a los infractores. Por otro lado, le corresponderá al PRD, cuando asuma sus funciones, responder a la voz del pueblo y presentar una propuesta científica para disminuir la criminalidad que asfixia a todos, sin improvisaciones y al margen de la politiquería.
Hoy por Hoy 2004/08/05
05 ago 2004 - 05:00 AM