Panamá es conocida en el mundo por su abundancia y esplendor naturales. No en vano, turistas recorren miles de kilómetros para contemplar su fauna y flora. Al parecer, los únicos que no se percatan de esa riqueza son los propios panameños, pues en los 100 años de vida republicana ha sido devastado un tercio de territorio nacional, según se desprende del “Informe del estado del ambiente”. Por primera vez se revelan las consecuencias de la irresponsabilidad de aquellos que arrojan desechos a los ríos y mares, fumigan con productos dañinos, deforestan miles de hectáreas de bosques, utilizan técnicas inadecuadas de cultivo, y contribuyen a que el recurso hídrico no sea mejor aprovechado. Independientemente de que la ANAM haya cumplido o no con su labor durante el último quinquenio, en esta ocasión fue responsable al entregarle al país un informe que detalla los daños causados al medio ambiente. Ahora le toca al próximo gobierno, a las organizaciones ecológicas y a los propios ciudadanos buscar fórmulas para detener esta amenaza. De otra manera estaríamos condenando el futuro mismo de todos los panameños.
Hoy por Hoy 2004/08/12
12 ago 2004 - 05:00 AM