Procuremos entender el resultado del referéndum venezolano. Durante mucho tiempo, Chávez se limitó a hablar de una nebulosa “revolución bolivariana”, que no se traducía en hechos. ¿Por qué, entonces, los pobladores de los llamados “barrios” continuaron apoyándolo? Porque el Presidente había despertado una esperanza en ellos, a la que se negaban a renunciar. Pero esta situación no podía prolongarse indefinidamente. Entonces intervino el azar, que decide la suerte de individuos y naciones, y el precio del petróleo se disparó. Y se produjo una situación anómala: un Estado súbitamente rico –muy rico- en una nación empobrecida por la irresponsabilidad de su mandatario. El PIB cayó en picada y el 20% de la fuerza laboral quedó sin empleo. Pero Chávez disponía ahora de dinero de sobra con que construir barriadas para los pobres y comedores para aplacar su hambre. Remontó con rapidez las encuestas desfavorables y derrotó a la oposición por un cómodo margen. Esta debe aceptar el veredicto de las urnas, reagruparse y esperar el momento en que las circunstancias vuelvan a serles favorables para arremeter de nuevo contra un hombre cuya cordura inspira serias dudas a quienes han tenido ocasión de observarlo.
Hoy por Hoy 2004/08/19
19 ago 2004 - 05:00 AM