Tras meses de vacilaciones y promesas incumplidas, finalmente la Presidenta de la República resolvió dar lo que, según ella, es una rendición de cuentas acerca de las partidas discrecionales durante sus años de gobierno. Se trata de renglones globales carentes de detalles, por lo cual no sirven absolutamente para nada. Cuando se trata de un total de más de 23 millones, no tiene ningún sentido referirse a cantidades irrisorias que para ningún auditor tienen significado alguno. Después de todo, una diferencia de seis ceros a la derecha sí cuenta. Peor aún fue la ceremonia en la que abundaron las programadas interrupciones de personas que querían expresar su agradecimiento a la mandataria, que lo recibía llorosa. En cuanto a los supuestos "beneficios" de esos peregrinajes por hoteles, aeropuertos, países y continentes, es harina de otro costal. En realidad, más que cuentas hubo cuentos; y solo cabe esperar, aunque sea contra toda esperanza, que así lo entiendan la Contraloría General de la República, la Asamblea Legislativa, y todos los ciudadanos y contribuyentes del país.
Hoy por Hoy 2004/08/28
28 ago 2004 - 05:00 AM