Martín Torrijos declaró la guerra a la corrupción y a la impunidad en su discurso inaugural. Si sus palabras llegan a convertirse en hechos, estará enfrentando a la mayor amenaza que pesa sobre la democracia panameña. El voto popular fue contundente en las pasadas elecciones al condenar la cleptocracia que intenta secuestrar a los tres órganos del Estado panameño. La derogatoria inmediata del decreto que impidió el acceso ciudadano a la información pública es un signo alentador que contrasta positivamente con la pasada administración, que nunca supo de transparencia ni de rendición de cuentas. El presidente Torrijos tiene todas las herramientas a su disposición para gobernar con integridad y demostrarle a la clase política panameña que sí se puede ganarle la guerra a la corrupción y que también se puede gobernar un país con honestidad. Mientras cumpla con su promesa, contará con la ciudadanía como aliada en las batallas por librar.
Hoy por Hoy 2004/09/02
02 sep 2004 - 05:00 AM