El pueblo panameño puede recordar con orgullo su lucha contra la tiranía militar. Gracias a esa batalla en las calles se restablecieron el imperio de la ley y la vigencia de los derechos humanos. Nadie puede olvidar que durante esos 21 años se sometió a la ciudadanía a tratos crueles y degradantes, detenciones arbitrarias y violaciones constitucionales. Al principio se eliminó el derecho al sufragio y luego imperó la cultura del fraude. Estas son razones de peso para que hoy la Policía Nacional, por ningún motivo, vuelva a ser dirigida por un militar. Causa asombro que ayer, durante el acto de transmisión de mando, estuviera presente el último presidente impuesto por la narcodictadura – de muy ingrata recordación- sentado al lado del presidente Martín Torrijos, escogido por el voto popular. Como si fuera poco, el acto se desarrolló a los acordes de la Marcha Panamá Primero, que representaba el himno de la nefasta dictadura, cuya carta propagandística era: Todo por la Patria. Cuidado, señor Presidente, con enviar un mensaje equivocado.
Hoy por Hoy 2004/09/03
03 sep 2004 - 05:00 AM