La controversia surgida por el disparatado proyecto del camino ecológico en las tierras altas chiricanas hizo olvidar transitoriamente el potencial turístico de esa región. Afortunadamente prevaleció la voluntad popular y el buen juicio de funcionarios con criterio técnico y visión patriótica que desoyeron los caprichos de Mireya Moscoso. Ahora corresponde al nuevo gobierno retomar el examen de lo que puede hacerse en la promoción del turismo en Panamá. En la actualidad el sector privado adelanta diversos proyectos. Sin embargo, las autoridades podrían hacer mucho por mejorar la limpieza urbana, el orden y la seguridad. Los caminos, veredas, puentes y calles deben ser reparadas. Los ríos, balnearios, corrientes de agua abundantes, rápidas y sonoras, merecen protección. Los recursos naturales, las fuentes de aguas termales, los bosques, senderos ecológicos y montañas son verdaderas atracciones. La afluencia de extranjeros que establecen residencias temporales en el país exige atención y se les debe brindar incentivos fiscales, seguridad y eficiencia en los servicios públicos, incluso atención médica. Boquete y otros sectores de las tierras altas chiricanas son un evidente polo de desarrollo. La ecología debe sumarse a las posibilidades de turismo de playa y pesca, ahora que se ha vinculado el sector de Coiba. Las oportunidades para ampliar nuestro futuro son un regalo de Dios. Es deber de todos aprovecharlas para nuestra patria.
Hoy por Hoy 2004/09/05
05 sep 2004 - 05:00 AM