Despejada la incógnita de quién regentará la Caja de Seguro Social, solo queda un camino: resolver el abultado déficit actuarial de casi tres mil millones de dólares que agobia a la institución, para garantizar el pago de las jubilaciones de miles de panameños. Ello conlleva tomar decisiones heroicas, y no hay cabida para la demagogia. El nuevo director tiene cuatro opciones para enfrentar el problema: aumentar la edad de jubilación, aumentar la cuota obrero-patronal, reducir los beneficios o una combinación de las tres alternativas. Aunado a ello, tiene que reducir substancialmente la planilla de la CSS, que en los últimos cuatro años aumentó en más de 7 mil funcionarios. El nuevo director cuenta con el respaldo de todos los sectores, razón suficiente para que sus actuaciones sean bien entendidas por la comunidad. Pende sobre él un peso político, ya que su principal respaldo lo adquiere del gobernante Partido Revolucionario Democrático, pero el tema de la Caja no debe estar sujeto a lo que le conviene o no a un determinado partido, sino al pueblo. Veremos si el profesionalismo del nuevo director se impone al clientelismo político. Si así es, no cabe duda de que hemos crecido como país. De lo contrario, la CSS terminará en un desastre de proporciones inigualables.
Hoy por Hoy 2004/09/07
07 sep 2004 - 05:00 AM