Los enfrentamientos callejeros entre policías y delincuentes suelen ocasionar heridas y hasta la muerte de personas inocentes. Si bien en algunas circunstancias el resultado pareciera inevitable por la irracionalidad del autor del delito, lo cierto es que existen factores que deben ser atendidos para proteger a los particulares que se ven en medio de estas escaramuzas. El trágico episodio del pasado sábado, en el cual una pasajera de autobús resultó herida de bala en la cabeza a raíz del disparo hecho por un policía contra el conductor del vehículo, es ejemplo claro de lo que puede sufrir cualquier persona por esta causa. El caso del mencionado conductor - quien tiene un historial de 22 infracciones por colisión, 15 boletas por conducir sin licencia y más de 9 mil dólares en multas no pagadas -, es preocupante ya que no se trata de un episodio aislado, pero pone en evidencia una notable impericia policial en estas situaciones en las que se debe mostrar aplomo para no exponer a terceros a daños lamentables. Estos hechos recurrentes ameritan que los efectivos policiales y también los vigilantes privados reciban una mayor instrucción para prevenir y evitar daños a inocentes. Todos estos incidentes son consecuencia de la crisis de seguridad que se vive en Panamá, pero además constituyen un indicador de las serias fallas que hay en la preparación de los agentes policíacos y de la ausencia de medidas preventivas que salvaguarden la integridad física de la población.
Hoy por Hoy 2004/10/14
14 oct 2004 - 05:00 AM