Mientras en los países desarrollados el debate se centra en el aumento de presupuesto para la capacitación tecnológica de los docentes y se lanza un ambicioso plan para dotar las escuelas públicas de equipos de informática, de forma tal que todos los alumnos puedan utilizar computadoras e internet en sus clases, en Panamá aún seguimos aplicando una política nebulosa, con objetivos difusos, una casi nula capacitación y, claro, un escaso sostenimiento económico para financiar el equipamiento tecnológico. Hay que tener claro que una educación pobre, impartida en escuelas alejadas de los cambios tecnológicos y en docentes ajenos a una capacitación permanente, mantiene y profundiza la marginación de los segmentos sociales menos favorecidos. Por tanto, obviamente, el presupuesto de inversión del Ministerio de Educación no solo debe tratar de dar mantenimiento a las escuelas sino buscar mecanismos que complementen una estrategia pedagógica basada en la informática. Esta metodología, más que nuevas aulas de clases y meras reparaciones de techos, es lo que permitirá una efectiva incorporación de los individuos a la sociedad y, por ende, al desarrollo de la nación.
Hoy por Hoy 2004/11/09
09 nov 2004 - 05:00 AM