Hoy se celebra el Día del periodista, y también se le rinde honor a Gaspar Octavio Hernández, meritorio redactor y poeta. No hay duda de que el periodismo fue, es y será una profesión que conlleva sacrificios y persecuciones, un trabajo de alto riesgo que en muchos países se paga con la propia vida. No obstante, los periodistas responsables y serios concentran sus esfuerzos en la búsqueda de informaciones sobre la realidad nacional e internacional basadas en fuentes confiables y constatadas, y en reflejar los más diversos puntos de vista. Ciertamente, estos profesionales han adquirido una importancia crucial en las sociedades modernas por su capacidad para investigar y difundir informaciones. Como ocurre en todas partes del mundo, y ha sucedido desde siempre en nuestro país, muchas de esas informaciones u opiniones molestan a gobiernos o representantes de diferentes sectores de poder. En no pocas ocasiones, quienes se sienten afectados, ante la imposibilidad de refutar las informaciones o debatir ideas, eligen el camino de acusar al mensajero por el contenido del mensaje. En Panamá, si bien el Gobierno ha reafirmado en numerosas oportunidades su respeto a la libertad de prensa, impulsó varias iniciativas destinadas a reglamentar o desalentar la labor informativa de los periodistas. Se han registrado también varios episodios -nunca aclarados- en los cuales algunos periodistas sufrieron agresiones. Se trata pues de una profesión importante y un instrumento crucial para garantizar el adecuado funcionamiento de las instituciones y la transparencia en la gestión gubernamental.
Hoy por Hoy 2004/11/13
13 nov 2004 - 05:00 AM