Gastar más no es lo mismo que gastar bien. Los ejemplos abundan en la administración pública panameña bajo la creencia de que la atención de los problemas solo se enfrenta creando nuevas oficinas, aumentando planilla y, por supuesto, mayor burocracia. El porcentaje del presupuesto nacional destinado al gasto social es enorme y los resultados paupérrimos. Panamá debe enfocar sus esfuerzos a reducir, de manera inteligente y eficaz, la miseria que nos rodea. Con el mismo esfuerzo generacional, enfoque y unidad nacional con la que los panameños recuperamos la soberanía nacional sobre la Zona del Canal el siglo pasado, así mismo podemos lograr un compromiso entre los istmeños para luchar contra la pobreza. Los panameños logramos reivindicar nuestros derechos contra la Nación más poderosa del mundo, en batallas que muchas veces parecieron perdidas. Igual podemos hacer ahora, frente al nuevo reto de este siglo. No se trata de limitarnos a crear nuevas estructuras ni destinar fondos a "agendas sociales" demagógicas, sino en ponernos metas concretas y llegar a un acuerdo nacional para erradicar la miseria de nuestro suelo, brindando una educación de calidad, salud básica, un techo digno y la oportunidad de un trabajo justo a nuestros compatriotas.
Hoy por Hoy 2004/11/15
15 nov 2004 - 05:00 AM