Este fin de semana ocurrió en la costa atlántica un incidente sumamente delicado. Transportistas colonenses impidieron a mil 300 turistas desembarcar en suelo panameño porque "no permitirían" el traslado de pasajeros ni el ingreso de ningún bus de otra región del país que no fuera de la ciudad de Colón. Más allá del reproche a las autoridades de policía por haber permitido semejante acontecimiento y del catastrófico mensaje que han recibido las navieras –que apenas empiezan a incluir a Panamá en sus rutas, luego de años de arduos esfuerzos por atraerlos a nuestra tierra– subyace un problema mucho mayor. Hoy son los transportistas colonenses que se oponen a que sus colegas de Veraguas recojan pasajeros. Pero no son los únicos que procuran monopolizar una actividad o negocio en base a caducos y absurdos regionalismos. En demasiadas ocasiones hemos visto a dirigentes o grupos reclamando privilegios, hasta por la fuerza, para marginar a otros panameños de sus ciudades o campos, bajo la misma consigna. ¿Acaso no somos todos panameños y tenemos el mismo derecho de ganarnos la vida dentro del territorio nacional? Es la calidad del servicio, el precio justo, el buen trato y la competitividad la que otorga el derecho a ofrecer un servicio a los turistas que nos visitan. Si no, simplemente, desembarcarán en otras costas.
Hoy por Hoy 2004/11/22
22 nov 2004 - 05:00 AM