La reciente actuación del ministro de Comercio e Industrias al denunciar un acto de corrupción demuestra que cuando se tiene conciencia y voluntad de actuar con honestidad, el mensaje llega claro y veloz a toda la comunidad, a la nacional y a la extranjera: el Ministro va a ser intolerante frente a cualquier ilícito de sus funcionarios. Esta decisión da muestra a los empresarios de una conducta firme contra la corrupción, fomentando así la verdadera seguridad jurídica y seriedad del país. La honestidad es la regla fundamental con que los gobernantes deben manejar sus relaciones con los emprendedores que deciden invertir sus recursos económicos y promover el desarrollo del país. Ojalá que la pronta actuación del ministro sea imitada por el resto del gobierno, que no sea un hecho aislado sino la tónica de la presente administración. No hay mejor mensaje que el de la integridad, probada con hechos, la gestión pública llevada con transparencia y el respeto al estado de derecho. El país clama por una dirigencia que ponga mano firme e inflexible contra la corrupción para realmente distinguirse de las pasadas administraciones.
Hoy por Hoy 2004/11/25
25 nov 2004 - 05:00 AM