El derribo de un muro construido ilegalmente por un particular sobre la playa pública de un balneario del interior, esta semana, es un paso importante en el adecentamiento del manejo de los bienes nacionales. La acción, que esperamos sea la primera de muchas, tiene especial significado cuando se trata de una orden que nadie se atrevió a ejecutar en casi 10 años de haber sido dictada. Finalmente la ciudadanía ve una acción concreta en contra de ese grupo de avivatos que ha tomado como norma en este país irse aprovechando, sin el menor pudor, de bienes públicos. Los hemos visto por todas partes, en las ciudades y en los campos, prolongando la extensión de sus mansiones sobre las playas, con total desprecio por el bien común, moviendo cercas en perjuicio de parques urbanos, apropiándose del litoral y las riberas, sobre las servidumbres públicas o tomándose abiertamente aceras y andenes urbanos. Hay que terminar de una vez por todas con esta versión de "juega vivo" de cuello blanco, liberando el espacio, que pertenece a todos los panameños, del abuso descarado de estos usurpadores criollos.
Hoy por Hoy 2004/12/06
06 dic 2004 - 05:00 AM