Seguramente a nadie en su sano juicio se le ocurriría cuestionar la ley de la gravedad o las leyes del movimiento de Newton. Hacerlo no solamente sería una estupidez sino un suicidio. Igualmente ocurriría con otras leyes universales de disciplinas como la economía, donde la más conocida, la ley de la oferta y demanda, establece que para mantener los precios estables en una situación de aumento en la demanda, hay que aumentar la oferta. No atender esta ley es reflejo de total ignorancia. Y eso es precisamente lo que hacen las autoridades panameñas todas las navidades cuando, con pleno conocimiento de los hábitos de consumo de fin de año, no aprueban los contingentes extraordinarios para aumentar la oferta. Por eso, la noticia sobre el aumento de los precios de jamón hasta 34% es la crónica de una infamia anunciada. El país y sus habitantes merecen de sus funcionarios decisiones coherentes y responsables, alejadas de intereses particulares de gremios y grupos que aprovechan la coyuntura para hacer su aguinaldo de fin de año, aumentando los precios y manipulando el mercado. Es importante, en vista de lo que hasta ahora se ha convertido en una costumbre perjudicial para el consumidor, que las autoridades sanitarias y agropecuarias prevean las necesidades de consumo y abran la puerta a las importaciones, tal como lo sugiere la ley de la oferta y la demanda, pues esto redunda en beneficio de todos los panameños.
Hoy por Hoy 2004/12/09
09 dic 2004 - 05:00 AM