Los reiterados cortes de luz que se han registrado en los últimos días, en varios puntos del país, han vuelto a poner en primer plano una cuestión clave: la confiabilidad del sistema eléctrico que brindan las empresas privadas. Más allá de las causas puntuales que puedan haber motivado estos cortes, se impone una revisión de la situación global del sistema para detectar y corregir las fallas. La práctica ha demostrado que el monitoreo de la calidad por el Ente Regulador y las multas impuestas a las empresas eléctricas no han resultado lo suficientemente efectivos como para garantizar la eficacia requerida para brindar un mejor servicio. De hecho, contra ello conspira el esquema tarifario, que al fijar un precio tope induce a reducir gastos para obtener una rentabilidad mayor y no a invertir más allá de un piso mínimo. Aunque se reconozcan las innegables mejoras -en comparación con el estado anterior- en la prestación del servicio eléctrico, los apagones recientes muestran que no debe perderse de vista la necesidad de que el Estado garantice con mayor firmeza los estándares de calidad que los ciudadanos usuarios reclaman de este servicio público esencial.
Hoy por Hoy 2004/12/12
12 dic 2004 - 05:00 AM