Es lamentable y preocupante la calidad de la educación en Panamá. Lamentable, porque cada cinco años, con el cambio de gobierno, también cambian las políticas educativas, lo que demuestra que la educación -base fundamental para el desarrollo de una nación- no es una cuestión de Estado para los gobernantes. Preocupante, porque la sociedad panameña, aunque reconoce el problema, no exige de las autoridades un real compromiso para resolverlo. Con la revisión global del sistema de enseñanza que ha anunciado el nuevo gobierno, la ocasión es propicia para poner en práctica algunos ejercicios que ya han emprendido otros países, entre ellos Costa Rica. Se trata de las pruebas nacionales que se le aplican a cada estudiante de sexto y noveno grado y a los de quinto año. Con ese proceso lo que se busca es comprobar que el estudiante ha adquirido los conocimientos generales requeridos durante su período lectivo, lo que deberá demostrar en la prueba para poder escalar al siguiente nivel. Pero, además, los estudiantes de noveno grado y los de quinto año también deben pasar la prueba de idioma, ya sea francés o inglés. Esto significa que los alumnos que empiezan a estudiar inglés desde sus primeros años, cuando llegan a los grados superiores deben dominar el idioma anglosajón y no solo pronunciar como loros el verbo to be. La experiencia de nuestros vecinos ticos es un buen comienzo si de verdad queremos tener la educación como tema de Estado.
Hoy por Hoy 2004/12/16
16 dic 2004 - 05:00 AM