Ya lo hemos dicho: en la Asamblea Nacional lo extraordinario es ordinario y lo ordinario no es regular. La frase "sesiones extraordinarias" se ha popularizado a tal extremo que aquello que está reservado para una convocatoria fuera de lo común pasa a ser un proceso corriente y habitual. Las sesiones extraordinarias en principio deben ser reservadas para abordar proyectos de ley de extrema urgencia. Pero querer forzar las desconocidas propuestas de las reformas fiscales y de la Caja del Seguro Social a un período extraordinario, reitera el modus operandi de la administración Torrijos, que hasta ahora ha sido anunciar oficialmente sus decisiones cuando ya es muy tarde para cualquier reacción ciudadana. Lo regular sería que primero la ciudadanía conozca y entienda el contenido de las reformas propuestas, y se permita el tiempo para crear un debate y aporte ciudadanos. Solo después de esta etapa es que la Asamblea debe comenzar a debatir las propuestas sugeridas. De lo contrario se crea malestar ciudadano y dudas sobre el verdadero propósito de las reformas. El Presidente no debe olvidar que estos son temas de vital importancia para la comunidad y que la Asamblea no es precisamente la institución con la mejor credibilidad en el país.
Hoy por Hoy 2004/12/30
30 dic 2004 - 05:00 AM