A lo largo de los años, los problemas en Bocas del Toro se han ido acumulando y hoy, cual volcán, han empezado a estallar. En los últimos tres meses la provincia ha experimentado desde protestas callejeras para exigir a las autoridades agua y electricidad –dos servicios básicos que ningún gobierno les ha querido dar– hasta las peores inundaciones que han arrasado con cultivos y las pocas vías en buen estado que había. Lo lamentable es que los bocatoreños siempre han sido engañados en las diferentes campañas electorales, y cuando ocurre una desgracia las autoridades de turno ofrecen hasta lo que no tienen, con tal de salir del paso. Eso debe cambiar. En Bocas hay que hacer un trabajo integral y darle a sus habitantes el mismo trato que a cualquier otra región. No es posible que una provincia con tantos recursos hídricos no cuente con un servicio eficiente de agua y electricidad; que cualquier llovizna produzca cientos de damnificados, amén de que los productos cuestan el doble que en otros lugares del país. Bocas es parte de nuestro territorio y el Gobierno tiene la obligación de dar respuestas concretas en lugar de soluciones de momento porque, como reza el refrán: "limosna con pregonero, ni las pido ni las quiero".
Hoy por Hoy 2005/01/13
13 ene 2005 - 05:00 AM