Si la prensa tiene la obligación de informar al público y analizar los hechos relevantes, un acontecimiento como la convención del Partido Arnulfista el pasado domingo debió realizarse a puertas abiertas. Los medios enviaron a sus periodistas a cubrir la convención en Penonomé, pero los partidarios de esa agrupación les impidieron el acceso. Esta medida es un obstáculo a la información pública. Los arnulfistas no pueden adueñarse de la realidad ni tampoco pueden editarla. Mucho menos obstaculizar lo referente a un partido que obtuvo el 16% de los votos en las pasadas elecciones. Con esto le dan la espalda a los miles de votantes que confiaron en ellos. Hacer una convención política a puertas cerradas significa un acto de desconfianza porque allí se discutía el futuro de un partido político que busca su reorganización. De esta manera, la clase política vuelve a subordinar un principio fundamental, como es la libertad de información, a sus conductas arbitrarias y tradiciones políticas mezquinas que lesionan el interés público. Pareciera que cinco años de oscurantismo y falta de transparencia no fueron suficiente.
Hoy por Hoy 2005/01/20
20 ene 2005 - 05:00 AM