La disminución del tamaño del Estado es una tarea impostergable. Durante demasiado tiempo los panameños hemos mirado hacia otra parte mientras esa estructura insaciable e improductiva, que traga casi la mitad del producto interno bruto, crece en tamaño y en ineficiencia. Año tras año van surgiendo nuevas entidades públicas que se suman a la burocracia existente y que son la delicia del clientelismo que tanto disfrutan los partidos políticos criollos. Luego de la planilla estatal y la deuda externa, apenas si quedan migajas en el presupuesto nacional para la inversión pública. Antes de ceder a la pretensión oficial de una mayor tributación, los ciudadanos exigimos un plan claro, preciso y verificable de reducción del Estado, para impedir que sean nuestros bolsillos los que continúen financiando el despilfarro.
Hoy por Hoy 2005/01/24
24 ene 2005 - 05:00 AM