El modo fue sutil y el tono muy diplomático, pero el mensaje de la Procuradora de la Nación llegó claro: la Corte Suprema de Justicia es un impedimento para que se haga justicia en este país. El informe rendido por su despacho sobre los escandalosos casos de corrupción que heredó, no solo demuestra la sospechosa conducta de su antecesor al encubrir los delitos cometidos, sino una gravísima complicidad por parte de la Corte Suprema para entorpecer toda acción punitiva. La conducta de la Corte ha quedado sintetizada y al descubierto, y es sencillamente inaceptable. La frustración por la obstaculización en la persecución de los delitos que mostró la funcionaria, la comparte la inmensa mayoría de los panameños, y la han expresado innumerables organizaciones e individuos. Es de aplaudir el compromiso adquirido por la Procuradora de reabrir los casos que jurídicamente lo permiten, pero quedamos, nuevamente, a merced de jueces desprestigiados y sin credibilidad por su inexcusable conducta.
Hoy por Hoy 2005/02/12
12 feb 2005 - 05:00 AM