El mundo celebra hoy la entrada en vigencia del Protocolo de Kioto, el primer gran esfuerzo mundial por tomar correctivos concretos para reducir la emisión de gases contaminantes que causan el calentamiento global. La frecuencia y magnitud de los cambios climáticos que ocurren, demuestran el retraso en atender el problema. Por ello, hoy es un día de regocijo mundial por esta convención que logró heroicamente comprometer a 129 naciones a un pacto cuya aplicación representará un alto costo para muchas naciones industrializadas que contaminan indiscriminadamente el ambiente común de toda la humanidad. No puede, sin embargo, pasar inadvertida la actitud egoísta e irresponsable de Estados Unidos. Luego de participar en las negociaciones y de haber exigido concesiones de otras naciones, ahora la administración Bush se ha negado rotundamente a ratificarlo, a pesar de que fue suscrito por su antecesor. Las excusas para sumarse al acuerdo son sencillamente vergonzosas. El país más próspero del mundo es también el más contaminante de la Tierra –responsable de más de una cuarta parte de los gases dañinos emitidos– y rehúsa cumplir por el alto costo que representará a su industria. ¡Qué bochorno!
Hoy por Hoy 2005/02/16
16 feb 2005 - 05:00 AM