Más allá de las declaraciones de miembros del Congreso estadounidense sobre la incursión de China Continental en los asuntos comerciales hemisféricos, y de las absurdas tesis conspirativas de elementos ultraderechistas de aquel país, Panamá continúa manteniendo una realidad diplomática que no parece sostenerse en el tiempo. China Popular, como la potencia más importante de Asia y una fuerza emergente mundial, no puede seguir siendo ignorada. Todas las simpatías que históricamente hayamos podido tener con Taiwan y el afecto de nuestros gobernantes –totalmente cuestionado ahora que se sabe de las bochornosas prácticas del Gobierno de Taipei de corromper a políticos criollos– contrasta con una realidad mundial ineludible. La economía mundial se está transformando de manera acelerada a través de relaciones internacionales cada vez más intensas en el comercio y las finanzas. La mayoría de los países, y todas las potencias del orbe, así lo han reconocido. Mal pudiera Panamá no atender a la clave del cambio y perpetuar las relaciones diplomáticas que mantiene con Taiwan, ya sea por genuino afecto o como triste efecto de su "política de chequera".
Hoy por Hoy 2005/02/28
28 feb 2005 - 05:00 AM