Aunque parece extraído de las páginas de un libro de ficción, el retrato de la situación de la frontera tico-panameña desde un prisma social, humano, legal y de seguridad no puede pasar desapercibido por las autoridades nacionales. Por años hemos mantenido la atención en la frontera con Colombia debido al temor legítimo por la situación del hermano país; pero, ¿qué pasa con nuestro otro vecino? La agonía de los panameños que viven al borde de Costa Rica, la incertidumbre diaria de todo lo que entra y sale por la zona limítrofe oeste, unido a la falta de servicios sociales básicos de educación, salud, seguridad social y vigilancia nos ofrecen un panorama deplorable de aquel sector. Deben tomarse acciones concretas dentro de una política integral más allá de reforzar puestos policivos o adicionar dos o tres retenes aduaneros. El problema es más profundo y su solución requiere medidas integrales y conjuntas con las autoridades ticas. Son temas que no deben escapar de la agenda con el presidente Abel Pacheco. Es hora de prestarle atención a la “otra frontera”, aquellos 363 kms. que abarcan el borde fronterizo activo más importante del país.
Hoy por Hoy 2005/03/09
09 mar 2005 - 05:00 AM