Al mejor estilo civilista, la APEDE ha hecho un llamado a la sociedad para sumar esfuerzos en pro del adecentamiento del sistema judicial. No se trata de una convocatoria para atentar contra la institucionalidad y el estado de derecho. Por el contrario, es un reclamo ético y legítimo a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia para que depongan sus intereses personales y en un acto de decencia, atiendan el clamor popular y renuncien por voluntad propia. Igual petición elevó la Iglesia católica, sugiriendo incluso un exorcismo que pueda rescatar a la institución. Otro tanto han hecho los trabajadores organizados, convocando a sus huestes a tomarse las calles pacíficamente. ¿Quedará algo de pudor en los magistrados para escuchar los reclamos de la sociedad y allanar, con su salida, el camino a la renovación de tan desprestigiada Corte?
Hoy por Hoy 2005/03/16
16 mar 2005 - 05:00 AM