El aumento de la canasta básica, el incremento del combustible y las recién impuestas severas reformas tributarias, han agravado la difícil situación económica de los panameños. En un país con un alto índice de desempleo y pobreza, estos ingredientes son caldo de cultivo para la violencia y la delincuencia. La población está sintiendo un incremento en la criminalidad, que corresponde al Gobierno atajar a tiempo. Esta realidad, sumada a la falta de credibilidad popular en las instituciones garantes de la democracia, son amenazas de cuidado al estado de derecho. Escenario propicio para que los delincuentes, sin mucho esfuerzo, ejecuten sus fechorías. ¿Qué lugar ocupa en la agenda gubernamental la seguridad pública y el freno a los delitos contra la vida, bienes y patrimonio de los que vivimos en Panamá?
Hoy por Hoy 2005/03/19
19 mar 2005 - 05:00 AM