Tras seis meses de gestión gubernamental, ya se perfilan y descubren los primeros intentos de algunos funcionarios con aspiraciones políticas para las próximas elecciones (2009). Las campañas hasta ahora sutiles van cobrando fuerza y develan conocidos rostros con conocidas agendas políticas. Cuidado con esas incipientes campañas, para que no empobrezcan ni empañen la función pública. Ocupar un puesto público y desde allí servirse de los recursos estatales -tanto de tiempo como humanos y físicos- para impulsar el peldaño hacia la cima política de un puesto de elección popular, entra en conflicto con la administración pública transparente, eficiente y productiva que exige la ciudadanía. Si la intención es agitarse en la contienda política venidera, entonces renuncie a su labor actual o dedíquese a la campaña -con recursos propios y no del pueblo- los fines de semana y los días de asueto. De lo contrario, el pueblo castigará esa osadía con el voto en contra.
Hoy por Hoy 2005/03/28
28 mar 2005 - 05:00 AM