No podemos pasar por alto el drama humano que constituye el entierro hoy de cuatro miembros de una misma familia. Cuatro hermanos, humildes panameños. Siete menores huérfanos y sus madres, hoy viudas, deben enfrentar la pérdida repentina de quienes para ganar el sustento -18 balboas- no vacilaron en aceptar una jornada laboral en domingo, asumiendo riesgos profesionales para ellos desconocidos. Les costó la propia vida. Las normas panameñas en materia de seguridad e higiene industrial y laboral existen. El problema que ha quedado en evidencia, una vez más, es el relajamiento en su debido cumplimiento, agravado por la falta de fiscalización oportuna, tanto de autoridades como de empresarios. Respetamos el dolor de esos cuatro hogares destrozados. Para que no vuelva a repetirse una tragedia similar, ponemos en la palestra pública la falta de respeto por la integridad y seguridad laboral, al tiempo que recomendamos que se adopten prácticas de buen gobierno corporativo para extender la responsabilidad social de las empresas, de manera que por lo menos el sector privado no sea cómplice por falta de apego a normas mínimas de seguridad laboral.
Hoy por Hoy 2005/04/07
07 abr 2005 - 05:00 AM