Rechazo unánime por parte de los representantes de partidos políticos recibió la iniciativa que pretende eliminar el llamado subsidio electoral a los partidos políticos. La razón de ser del subsidio, creado en 1997, ha perdido toda justificación. Destinarle millones y millones para beneficio de los partidos políticos tenía sentido si con ello se lograba una mayor transparencia y democracia interna, fortaleciendo el pluralismo político y la participación ciudadana. La realidad ha sido otra. Los partidos, en su mayoría, se siguen comportando como entes privados, sin la menor intención de comprometerse a establecer topes a los gastos de las campañas electorales ni mucho menos a hacer pública la lista de los donantes, razón principal de la existencia del subsidio. Felices por recibir el subsidio electoral, pero sin el menor deseo por rendir cuenta pública por los recursos otorgados, la clase política panameña deja clara su posición de no estar dispuesta a ser fiscalizada. La conveniente miopía de los diputados dista mucho de contribuir al verdadero objetivo del aporte electoral que al final pagamos todos los ciudadanos.
Hoy por Hoy 2005/04/14
14 abr 2005 - 05:00 AM