Ante la incredulidad de la ciudadanía, apareció en los medios televisivos uno de los fugitivos más buscado en los últimos seis meses. A la incompetencia de las autoridades se suma la descarada moda de los sindicados de advertir que “no se entregarán” hasta que les garanticen sus derechos. Y mientras los ciudadanos somos testigos de semejante desafío, resulta ahora que un alto funcionario ha insinuado la complicidad de los periodistas responsables de la entrevista con el prófugo. Peligrosa insinuación que, más allá de dejar en evidencia la intención de trasladar culpas a otros, pone al descubierto un peligroso desconocimiento de los principios básicos que gobiernan la labor informativa y protegen la reserva de las fuentes. En esta sociedad, las autoridades de migración y las judiciales tiene una función que cumplir. Los periodistas tenemos la de informar. Que no se pretenda confundir la una con la otra y menos aún hacer que los medios de comunicación terminen pagando por la ineficiencia de los encargados de velar por la seguridad de los panameños.
Hoy por Hoy 2005/04/24
24 abr 2005 - 05:00 AM