Si hay algo que indiscutiblemente caracteriza a la actual Corte Suprema de Justicia es la consistencia con la que ha logrado obstaculizar toda acción que se haya iniciado para combatir la corrupción. Los magistrados son, simple y llanamente, los garantes de último recurso de los abusos del poder en este país. Las ocasiones y modalidades han sido múltiples, pero todas tienen en común la evidente intención de forjar una armadura que sirva de protección a los bandidos que han sabido aprovecharse del erario público. Cada vez que han sido llamados a decidir, una rápida mayoría se aglutina para buscar la más burda triquiñuela que sirva para salvaguardar a los investigados, sin el menor sonrojo ni impedimento cuando se trata de sus antiguos patronos o copartidarios. Ha quedado fehacientemente demostrado que mientras los actuales magistrados continúen ocupando sus cargos, no hay la menor esperanza de que veamos en la cárcel a los corruptos. ¡Tengamos esto muy en claro los panameños!
Hoy por Hoy 2005/05/12
12 may 2005 - 05:00 AM