Los incidentes acaecidos durante y después del partido de fútbol entre el Plaza Amador y el Árabe Unido, confirman que hay violencia en nuestros estadios. No solo son inadmisibles los actos de mera maleantería, tipificados dentro del ámbito de la criminalidad, llevados a cabo por seguidores del equipo perdedor contra la propiedad de otros asistentes al evento, sino que dentro del estadio se dieron incidentes que pusieron en peligro la seguridad de la fanaticada. El deporte es uno de los ejemplos más nítidos con que cuenta el país para el entretenimiento y la sana competencia. Los estadios son espacios públicos para expresar de forma masiva ese sentimiento, pero la seguridad durante y después de la celebración del evento es crucial. Proliferan las agresiones verbales y físicas, se introducen objetos claramente prohibidos por razones de seguridad que en un momento de euforia pueden causar pánico y la pérdida de vidas inocentes. Ni la actitud pasiva de la policía ni la despreocupación de los dirigentes que deben conocer del problema, son saludables. Tomemos medidas enérgicas antes de tener que lamentar una tragedia.
Hoy por Hoy 2005/05/23
23 may 2005 - 05:00 AM