Heterogéneos sectores se han sumado al rechazo de las reformas a la Caja de Seguro Social, aunque por las más diversas razones. Hemos escuchado todo tipo de argumentos, desde iniciativas serias que buscan realmente aportar al debate de fondo, hasta la más burda y barata demagogia. Pero frente al rechazo que parece total, ¿qué hacer? El problema, que fue irresponsablemente eludido por administraciones anteriores, que no logró consenso en mesas de diálogo ni en estudios o conferencias, ya no resiste postergaciones adicionales. La triste realidad es que ninguna de las posibles soluciones es gratuita, ni fácil. Ante la gravedad de la situación que atraviesa la seguridad social, el país necesita cordura. El pueblo merece ser tratado no con falsas custodias sino con verdaderas medidas de eficaz protección. Sin exageraciones ni actos desmedidos, ni de fuerza ni de abusos, ni saqueos ni pillaje. Prudencia, sensatez y ánimo de solucionar el problema, por y para el beneficio de todos.
Hoy por Hoy 2005/05/26
26 may 2005 - 05:00 AM