Los discursos sobre la modernización del Estado y la descentralización abundan. Lo escaso es la puesta en práctica de estos conceptos en temas que realmente hagan la diferencia y dejen en evidencia que es posible pasar de la retórica a la acción concreta.
La Dirección de Vigilancia Municipal, con sus 200 miembros que recorren las calles de la ciudad a pie y en bicicleta, demuestra que es posible ejecutar con éxito el traspaso de funciones a los gobiernos locales. Y aunque en este caso la policía municipal de la ciudad de Panamá no ha sustituido a los estamentos nacionales de vigilancia y control de la criminalidad, su existencia constituye una prueba contundente de que los gobiernos locales pueden asumir funciones hasta ahora realizadas –en su mayoría ineficientemente– por el Gobierno central.
Se trata de acercar los ciudadanos a la función gubernamental y, de paso, potenciar el tan necesario rendimiento de cuentas y la responsabilidad ciudadana. Manos a la obra.