Un día nos fuimos a dormir en paz sabiendo que en nuestro país no hay militares. Al día siguiente amanecimos con el estruendo de un "contralmirante" en la planilla estatal. Al menos así le gusta autodenominarse al director del Servicio Marítimo Nacional (SMN) que, sin haber ido a una guerra, lleva durante su gestión cuatro bajas mortales entre los funcionarios a su mando.
Testigos directos señalan posibles negligencias que terminaron con la muerte de tres agentes del SMN. El país exige una investigación rápida, veraz y transparente. El país necesita saber quiénes son los responsables de este desastre en los simulacros de guerra y que terminen las ínfulas pseudomilitares de quien está al frente del servicio marítimo. Pero sobre todo, el país dormirá nuevamente en paz cuando el Ejecutivo entienda y acepte el rechazo que sentimos los panameños por sus coqueteos militaristas.