Mérito, a quien mérito merece. La postura digna y firme del Gobierno nacional ante Panama Ports Company ha sido doblemente exitosa. El equipo negociador que encabezó el ministro de Comercio e Industrias no sólo logró recuperar los más de 100 millones de dolares que irresponsablemente exoneró la Administración Moscoso al operador portuario, sino que reivindicó el principio ético —largamente olvidado en la Administración Pública— de no permitir que las triquiñuelas y componendas con la cosa pública quedenintactas.
El Gobierno se plantó y fue consistente a lo largo de las muy difíciles negociaciones, salvaguardando finalmente el interés nacional. De paso, queda la condena moral a la pasada Administración por el acto alevoso —hoy en incuestionable evidencia— de prodigar un bien público sin recibir acambio ningún beneficio. Beneficio para el país, al menos.