El Ejecutivo se ha dejado vencer por el miedo. Miedo a los disturbios, miedo a quedar mal, miedo a que la visita de George W. Bush termine como la de su padre. Por tanto, ha optado por ser paternalista y no confiar en la madurez de nuestra sociedad. El cierre de las oficinas públicas y colegios el 7 de noviembre no es una buena noticia. Es la alteración de la vida cotidiana, de la normalidad, para ‘ayudar’ a la puesta en escena de un viaje presidencial que, si bien es cierto es un éxito diplomático, no va a dejar resultados concretos. Bush viene a ver el Canal y poco más. La decisión del Gobierno, junto a la ‘recogida’ de mendigos y demás personajes habituales en nuestras calles, delata su inmadurez política para mostrar a Panamá como es, con sus cosas buenas y sus situaciones difíciles. Convertir a Panamá en un espejismo de zona VIP, golpea nuestro orgullo nacional.
Hoy por Hoy 2005/11/02
02 nov 2005 - 05:00 AM