Esperamos que las manifestaciones en torno a la figura del Presidente visitante reflejen fielmente las particularidades, realidades y el sentir de Panamá, en cuanto a lo que debe ser la relación con Estados Unidos. No hay excusa para que la violencia empañe la firmeza y convicción. Independientemente de la controversia que genera la política de Bush, cabe recordar que él es apenas una figura pasajera en la vida de una Nación poderosa, con 290 millones de personas adeptas a doctrinas, religiones, culturas y corrientes políticas distintas y un vínculo particular con Panamá. No se trata de renunciar a aspiraciones honestas ni impedir las demostraciones pacíficas, pero sí de procurar ser efectivos en los mensajes que enviamos. Aprovechemos el momento –sobre todo aquellos elegidos para tener contacto personal con el presidente- para sembrar semillas que, una vez culminada la visita, nos permitan concluir que el controvertido huésped vino a Panamá a ofrecer algo más que ‘la cortesía de un saludo’.
Hoy por Hoy 2005/11/06
06 nov 2005 - 05:00 AM