Hace ya cinco años, George W. Bush prometió el inicio del "siglo latinoamericano" durante su primera campaña electoral. Los atentados del 11-S apartaron a Latinoamérica y al Caribe del radar político del mandatario estadounidense durante cuatro largos años de polémicas batallas en geografías lejanas. Por eso, la gira de Bush por Argentina, Brasil y Panamá es tan importante. La presión china y las críticas sobre las intervenciones de Estados Unidos en Irak o en Afganistán hacen que Bush gire la mirada a Latinoamérica de nuevo, empujando el Alca y buscando socios cómodos en un hemisferio con líderes díscolos -Lula, Chávez, Castro o Kirchner-. Panamá cumplió con el guión: la visita de cortesía salió según lo previsto, sin sobresaltos y sin definiciones. Excepto para miles de ciudadanos que se vieron atrapados en medio de un operativo de seguridad algo desmedido que colapsó áreas completas de la capital, con poca información y con menos ayuda. Bush y Torrijos durmieron ayer tranquilos. Muchos ciudadanos se acostaron con dolor de pies y algún enfado acumulado. Ojalá haya cosecha y ojalá nos la cuenten, eso mitigaría los sacrificios ciudadanos, los feriados forzados y los trastornos del tránsito.
Hoy por Hoy 2005/11/08
08 nov 2005 - 05:00 AM