La paralización de las plantas empacadoras de banano, en Bocas del Toro, es preocupante, no solo por las pérdidas económicas incurridas hasta ahora, sino por las que se darían de cumplirse la amenaza de un paro general en toda la división bananera de la provincia.
El recurso de la huelga ha sido abusado demasiadas veces por los sindicatos bananeros sin medir el desgaste y la pérdida de efectividad de una medida tan extrema. Es imperativo que se modernicen las tradicionalmente tensas relaciones laborales de estas fincas bananeras para lograr que la actividad, cuya verdadera amenaza debería ser la globalización y la competencia internacional, permita encontrar una alianza justa entre trabajadores y patronos.
El mundo actual presenta retos diferentes a dirigentes y empresarios que, si no son asumidos con responsabilidad, dejarán secuelas catastróficas a la provincia.