El problema de la infraestructura no siempre es evidente, hay veces -como cuando hablamos del sistema de alcantarillado nacional- que la precaria situación solo nos sacude cuando llueve o cuando se tapan los drenajes… el resto del tiempo el problema sigue allí agigantándose, pero latente, sin perturbarnos grandemente y por ello, no alcanza niveles importantes en la agenda gubernamental.
Sin embargo, la inversión en esa infraestructura que no se ve, pero que si llegare a colapsar podría paralizar la actividad nacional, requiere acciones estructuradas como parte de un plan nacional con objetivos a corto, mediano y largo plazo, acorde a las necesidades reales de crecimiento del país. No podemos seguir remendando un sistema que hace buen tiempo dejó atrás la modernidad y la densidad demográfica panameña.
Invirtamos en construcciones, ampliaciones y reparaciones duraderas con cimientos técnicamente sustentados que permitan, al final, eliminar los riesgos a la salud pública y gozar de un mejor sistema de alcantarillado.