Entre los cristianos, el 25 de diciembre tiene un significado profundamente religioso desde que, a partir del año 330, el papa Julio I oficializó esa fecha para conmemorar el nacimiento de Jesús, el fundador de la religión con más seguidores en todo el planeta.
En Panamá, y en muchos países del mundo, aún los no creyentes se dejan contagiar y, de alguna manera, participan cada diciembre de este festejo que, universalmente, es sinónimo de alegría, generosidad, ilusión y esperanza. Celebremos, pues, la Navidad.
Fortalezcamos los lazos de unión con la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, los vecinos y los que profesan otras creencias religiosas. Reafirmemos el compromiso con el prójimo. Y renovemos el espíritu, para enfrentar la vida con el coraje, el sentido de la justicia, la nobleza y la humildad que ejemplarizó Jesús. ¡Feliz Navidad a todos nuestros lectores! ¡Paz y prosperidad para todos los hogares y las comunidades de este hermoso país!