En las postrimerías del año persiste la incertidumbre acerca de quiénes serán los escogidos para ocupar las vacantes de la Corte Suprema de Justicia. Se trata de los nombramientos más importantes por hacer, precisamente en un organismo que clama a gritos por una renovación profunda. En abono al Ejecutivo está el proceso iniciado por la comisión que evaluó a los candidatos. Pero ambas designaciones deberán, en propiedad, ser sometidas al escrutinio ciudadano y a la ratificación legislativa. El tiempo no alcanza para un proceso de ratificación pausado, serio y profundo. Es evidente que en el pasado, la Asamblea Nacional no cumplió con su deber constitucional de examinar las designaciones que le llegaban y se limitó a seguir la línea de Palacio. Como prueba de ello solo basta con mirar a la mayoría de los que hoy visten la toga en la Corte. El país no puede darse el lujo de volver a equivocarse con los magistrados.
Hoy por Hoy 2005/12/26
26 dic 2005 - 05:00 AM