Es cierto, las predicciones para 2006 no son las mejores. En Panamá habrá alza en las tarifas, decisiones que tomar en asuntos vitales para el Estado, como el referéndum sobre el Canal, retos profundos en temas de desarrollo...
El mundo, al mismo tiempo, mira cómo aumenta el peligro nuclear, mantiene la úlcera de Irak, se preocupa ante la anunciada ralentización de la economía, siente miedo ante la pandemia de gripe aviar... Pero ningún año comienza con buenos augurios y, al final del recorrido, la historia la construimos nosotros mismos, los ciudadanos que con nuestro trabajo y empuje hacemos que el pesimismo no nos contagie.
El año 2006 será el de las elecciones en Latinoamérica, el del Mundial de Alemania, el del crecimiento económico hemisférico del 4% o el primero en que más de la mitad de la humanidad sea urbana. Cerremos los ojos e imaginemos cómo queremos que termine esta historia. Todo es posible.